Cuando se necesita arrendar o vender una propiedad, lo más fácil de todo resulta, sobretodo para arrendar poner el aviso, el resto solo es sentarse a esperar, dicen los no entendidos, pese a ser la operación de cerrar arrendamiento, la de mayor riesgo si comparamos con una venta, que de realizarse perfectamente legal esta última no hay ningún riesgo para el propietario. En lo que respecta al arrendamiento, no es tan fácil como parece, para lograr obtener un buen resultado.
Los años de estudios, la experiencia, el conocimiento, las sutilezas y demases pueden marcar la diferencia entre el lograr el objetivo rápido, a corto plazo y el resultado en el largo plazo del logro del objetivo. No en vano, existe todo un conocimiento a través de nuestro bagaje en el corretaje, sobre lograr acuerdo de las partes, realizar negociaciones con resultados satisfactorios para ambos, seleccionar con la prudencia y filtro adecuado a los interesados en arrendar y reunir todos los antecedentes necesarios para evaluarlo. Hay múltiples situaciones y señales que se pueden advertir no solo a través de los informes confidenciales que manejamos y que marcan a veces la diferencia entre el cierre fácil y rápido sobretodo con la tentadora oferta de un par de meses al contado y, el cierre, a veces tanto o menos rápido, pero a paso seguro, con la información certera, bien manejada, realizando el cierre de arrendamiento con criterio, resguardos y profesionalismo.
En este rubro es importante la asesoría inmobiliaria que pueda otorgarle su corredor, ya que es un ámbito bastante amplio, muy sensible a la economía y de gran sensibilidad a nivel personal cuando se trata de rentabilizar una inversión o sobretodo cuando pasa a formar parte de la renta mensual para cumplir compromisos ineludibles como son el crédito hipotecario u otro símil.
Si nos trasladamos a la operación compraventa, no es siempre más fácil, adquirir un bien inmueble sin asesorarse de los puntos claves para obtener la plusvalía tan deseada, saber reconocer lo que es una oportunidad real, si corresponde el precio del bien al sector, al estado de la propiedad, que pasa si se añade valor, lo soportará el sector?, lo que no se ve a simple vista pero que existe, lo que se supone se incluía en la venta y no está o no funciona y numerosos e importantísimos "detalles", puede en el más corto y breve plazo llegar a ser un verdadero "cacho" como inversión. Puede ser la compraventa del clásico clavo.
Esta actividad exige tener gran agilidad para evaluar y aconsejar uno u otro negocio inmobiliario, sobre la base de la gran información que manejamos del área, generada por los expertos y que debemos conocer y manejar ágilmente para realizar evaluaciones certeras proyectadas en el tiempo.
No es solo correr para mostrar tal o cual propiedad, también debemos ser diligentes para negociar y muy acuciosos en los cierres de negocios, serios y muy honestos en conocer las fortalezas y debilidades de nuestra cartera de propiedades, expertos en diferentes temas del área para lograr que el cliente tome una decisión acertada y correcta con nuestros consejos, audaces para detectar porqué el cliente no ha logrado el objetivo propuesto con respecto a su propiedad y por eso nos llama, también debemos ser sutiles para sugerir determinados cambios que lograrán revertir la situación, gran prudencia para aconsejar al propietario, que cree lo hace regio y lo sabe todo, pero no tiene resultados positivos, etc.
Finalmente, lo que debemos lograr es concretar un negocio en los mejores términos comerciales y legales, gestionar todo lo relacionado a la propiedad en cuestión y además lograr que nuestros honorarios sean cancelados con el mayor agrado de nuestro cliente. Cuando ocurre esto, demás está decir que los objetivos fueron cumplidos con creces y que realmente fue necesario solicitar los servicios de un Corredor de Propiedades. Para eso estamos!
María Angélica Santibáñez
Corredor y Gestor Inmobiliario
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